ALFONSINA STORNI
Argentina (1882-1938)

Nació en Sala Capriasca (Suiza) y pasó sus primeros años en las provincias de San Juan y Santa Fe. En 1911 se radicó en Buenos Aires.
Perteneciente a la llamada Escuela Romántica, su poesía es tumultuosa, apasionada y sincera, con un marcado predominio de tono panteísta. En ella se revela una intensa vida interior y finísima sensibilidad.
Escribió y publicó en verso la mayor parte de su obra: "La inquietud del rosal" (1916), "El dulce daño" (1918), "Irremediablemente" (1919), "Languidez" (1925), "Mundo de siete pozos" (1934) y "Mascarilla y trébol" (1938). En estos dos últimos su poesía toma un giro postmodernista.
En prosa escribió "Poemas de amor" y algunas obras de teatro.
En octubre de 1938, enferma de un mal incurable y profundamente conmovida por los recientes suicidios de Quiroga y Lugones, se traslada a Mar del Plata y se quita la vida, arrojándose al mar, como había profetizado en tantos de sus poemas.
Esta selección comienza con dos sonetos clásicos ("vida" y "El divino amor"), modelos antológicos de impecable concepción y excelente estructura, y cierra con un trabajo compuesto en cuartetos endecasílabos de rima asonante en los versos pares. El lenguaje es sencillo y sobrio, de exquisita dulzura, fina sensibilidad y espléndidas figuras.
 

VIDA

Mis nervios están locos; en las venas
la sangre hierve; líquido de fuego
salta de mis labios, donde finge luego
la alegría de todas las verbenas.

Tengo deseos de reir; las penas
que de domar a voluntad no alego,
hoy conmigo no juegan y yo juego
con la tristeza azul de que están llenas.

El mundo late; toda su armonía
la siento tan vibrante que hago mía
cuanto escancio en su trova de hechicera.

¡Es que abrí la ventana hace un momento
y en las alas finísimas del viento
me ha traído su sol la primavera!

(De "La inquietd del rosal", 1916)



EL DIVINO AMOR

Te ando buscando, amor que nunca llegas;
te ando buscando, amor que te mezquinas.
Me aguzo por saber si me adivinas;
me doblo por saber si te me entregas.

Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de espinas;
sangran mis carnes gotas purpurinas
porque a salvarte, oh niño, te me niegas.

Mira que estoy de pie sobre los leños,
que a veces bastan unos pocos sueños
para encender la llama que me pierde

Sálvame, amor, y con tus manos puras
trueca este fuego en límpidas dulzuras
y haz de mis leños una rama verde.

(De "Momentos —amargos, selváticos, tempestuosos—")



LO INACABABLE

No tienes tú la culpa si en tus manos
mi amor se deshojó como una rosa.
Vendrá laa primavera y habrá flores...
El tronco seco dará nuevas hojas.

Las lágrimas vertidas se harán perlas
de un collar nuevo; romperá la sombra
un sol precioso que dará a las venas
la savia fresca, loca y bullidora.

Tú seguirás tu ruta; yo la mía;
y ambos, libertos como mariposas,
perderemos el polen de las alas
y hallaremos más polen en la flora.

Las palabras se secan como ríos
y los besos se secan como rosas,
pero por cada muerte, siete vidas
buscan los labios demandando aurora.

..................................................

Mas... ¿lo que fue? ¡Jamás se recupera!
¡Y toda primavera que se esboza
es un cadaver más que adquiere vida
y es un capullo más que se deshoja!

(De "La inquietud del rosal", 1916)




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