Periodismo
Sección 4: Notas en el Tiempo - Archivo enero 1980


Entrando a una "clínica de la voz", nos encontramos con...

La maestra de los triunfan

En una entrevista con Mabel Moreno, creadora de un novedoso sistema de enseñanza
aplicada al canto, nos enteramos cómo se pueden recuperar voces y salvar lesiones
producidas en las cuerdas vocales.

Sin duda alguna, la enseñanza del canto cuenta hoy con las técnicas más avanzadas a través de las distintas formas de vocalización y ejercicios respiratorios. Sabemos que la voz humana puede alcanzar altos niveles y que, con buenos conocimientos, las cuerdas vocales pueden llegar a ser un instrumento más. Pero lo que hasta entonces no sabíamos ni imaginábamos es que el arte del canto fuera capaz de obrar prodigios en cuerdas vocales deterioradas por el mal uso de la voz y convertirse en un instrumento más de la ciencia.

Es que desde hace años, y en el rincón más pequeño de su departamento, una mujer argentina, entregada de lleno a la enseñanza del canto, viene realizando estas tareas en el más injusto anonimato.

En efecto, Mabel Moreno viene llevando a cabo la ardua y difícil tarea de "operar", mediante ejercicios de vocalización, los defectos producidos en la emisión del sonido, provenientes del mal uso de las cuerdas vocales y muchas veces principal causante de grandes disfonías.

«Aunque parezca mentira, los resultados han sido más que positivos —nos cuenta— y gracias a ello, varias personas que han sufrido serios problemas vocales, son hoy grandes figuras que están triunfando en Europa»

—¿Podés citar alguna?

—Sí, te puedo nombrar a Antonio Prieto, que aunque no esté actualmente en Europa, ha tenido gran éxito allí y es hoy una figura de renombre internacional. Otro es Miguel Tottis, un cantante argentino que desde hace tres o cuatro años está trabajando con éxito en España, aunque aquí se ha presentado muy pocas veces. Y hay varios más, sólo que sería engorroso citarlos a todos.

—Y a nivel nacional, ¿hay figuras que hayan estudiado con Mabel Moreno?

—Sí, las hay; pero por razones personales no quiero hacer nombres.

—¿En qué consiste tu técnica, Mabel?

—Mi técnica, a diferencia de otras que insisten en la impostación de la voz, se basa en la «colocación» de la misma, que es devolver al individuo su natural timbre de voz, deformado con el paso de los años, que no necesitan ser muchos, ya que hay niños de corta edad que ya padecen esas deformaciones.

—¿Qué diferencia existe entre la impostación y la colocación?

—La diferencia está en que la impostación destruye la natural personalidad del individuo, ya que no respeta su propio timbre y color de voz. La colocación, por el contrario, se logra a través de la toma de conciencia de éste de cómo hacer funcionar correctamente su natural sistema de emisión.

—¿Esto significa que personas que padezcan problemas tales como disfonías, esbozos de nódulos, etc., pueden llegar a superarlos?

—Sí, el uso correcto del sistema de emisión soluciona todos estos problemas, menos en aquellos casos en que la afección, por su gravedad, hace necesaria la intervención quirúrgica. Logicamente, luego de ésta, será necesario un período de tratamiento de reeducación de la voz.

—Y aquellos que no tengan este tipo de problemas, los cantantes —por ejemplo— que deseen perfeccionarse, ¿cómo se benefician con tu técnica?

—Hace muchos años que en el arte se investiga en la búsqueda de una mayor naturalidad en su expresión. En lo que hace al cantante, uno de sus objetivos principales es transmitir un texto correctamente, y el medio para lograrlo es la palabra, que debe llegar al oyente muy clara y muy bien pronunciada para que éste pueda entender perfectamente cual es la historia que se le está contando a través de una canción. Todo esto es practicamente imposible de lograr con una voz impostada, que superpone la melodía a la palabra, mientras que con una buena colocación se hace sencillo.

—Pero aún no me has explicado bien la parte técnica, es decir, el medio o la forma por la cual lográs todas estas cosas...

—Eso podría explicártelo... pero ni debo ni lo creo conveniente, pues sería la forma más rápida de lograr que mi método, que hasta el momento es el único, dejara de serlo. Lo que te he dicho, sí, es lo que se logra con mi técnica; lo demás es un secreto entre Mabel Moreno y Mabel Moreno.

—En este momento, ¿cuales son tus inquietudes?... ¿Hay alguna meta a cumplir que tenga o no que ver con tu actividad actual?

—En este momento estoy abocada a la organización de una escuela para la orientación de cantantes populares, que ya lleva un año y medio de funcionamiento experimental, y que en estos meses tomará forma definitiva y donde se enseñará música, teatro aplicado al canto y expresión corporal.

—¿Cuánto hace que estás dedicada a la enseñanza del canto?

—Desde 1968 hasta ahora; hace unos doce años. Recuerdo que quería ser cantante profesional...

—¿Por qué no lo hiciste, siendo que tus condiciones naturales así lo exigían?

—Desafortunadamente, por no tener entonces la técnica actual. En aquella época era yo lírica (tenía la voz impostada) y eso no servía para el canto popular. Quizá por eso también me entregué de lleno a la enseñanza, para evitar así que otros pasaran por lo mismo que yo.

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Por un instante pareció como hundida en sus recuerdos, cuando el timbre del portero eléctrico la volvió a la realidad: ya no era la Mabel Moreno que quiso ser cantante y no pudo, sino la que hoy, y con su esfuerzo, ha logrado la casi hazaña de "operar" voces humanas a través del canto.

La dejamos allí, sentada en su piano, y a medida que nos íbamos alejando nos invadía un solo pensamiento... y ya no hubo lugar para la duda: Mabel Moreno, con su arte, hizo del canto una ciencia...

Carlos Reyna

(Nota original publicada en enero de 1980, en la revista «Esto es Argentina», de Buenos Aires)


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