MORGANA DE PALACIOS
España

Morgana de Palacios se dio publicamente a la poesía en pleno apogeo de una poética actual decididamente desgastada y pobre en valores estéticos y creativos, surgiendo como una de las voces nuevas y frescas que brindan su gran aporte al rescate de la genuina poesía.
Su obra transmite una clara y consolidada experiencia en el campo poético —a pesar de no haber visto la luz sino hasta comienzos de este siglo— con un dominio del lenguaje nato e instintivo y una fuente creativa inagotable en el uso de las más variadas formas poéticas existentes.
De la lectura de sus obras surge siempre un solo resultado, sin importar la forma o regla concebidas: una poesía intensa y capaz de transmitir los más diversos sentimientos y emociones encontrados.
En la actualidad, Morgana de Palacios expone sus trabajos en dos foros literarios de amplia difusión en Internet, como lo son «www.ultraversal.org» y «www.ultracibernia.foro.st». En versión en papel cuenta con una antología de sus obras que verá la luz proximamente y que irá bajo el título de "Retrato de un desvarío".
Aquí se han seleccionado algunos sonetos de su producción que llevan las dos formas conocidas: el clásico endecasílabo y el muy difundido soneto en verso alejandrino. Si bien es cierto que lo incluído aquí resulta más que insignificante si se lo compara con su extensa producción, no deja de ser una perfecta muestra del valor estético y conceptual de su obra.
 

ECLIPSE

Como un interrogante de premura
que desliza su urgencia por mi cara,
como agujero negro que abarcara
todo el color de un cosmos de ternura.

Como principio y fín de la cordura,
secreta voz que sin hablar declara,

como fecunda mano que tocara
el corazón, paliando la amargura.

Como eclipse lunar de noche clara,
como un arma letal que se dispara

y me vive y me asombra y me captura.

Como refugio oscuro que me ampara

y me deja desnuda y me acapara,
es tu mirada. Luz de mi clausura.

Morgana de Palacios



LAS CUATRO SOGAS

Me voy a atar a tí, tan apretada,
que no entrará un cabello en la fisura,
ni la voz que nos tiemble de amargura
podrá ponerle coto a la mirada.

No hay tentación que incite desbocada,
ni condición que por salvaje, impura,
desate el nudo fiel de la locura
que muero por vivir tu madrugada.

Me voy a atar a tí, con cuatro sogas,
sujeta a los caprichos dónde ahogas
la desesperación de no tenerme.


Y en plena libertad, si te interrogas,
querrás la esclavitud de estar inerme,
atado a mi verdad con cuatro sogas.

Morgana de Palacios



INCENDIO

Si diez años después se incendia el mundo
al deslizar tus ojos por mi cara
y renace el color de la algazara
que nos bailó en la voz de lo fecundo...

no me mires, amor, meditabundo
que es simulacro tenso que enmascara
el ansia de reir, si se dispara
la emoción de sentir, con que te inundo.

Si el tiempo detenido, vida mía,
se acurruca en tu boca de alegría
que palidece al roce de mi mano,

me descoloco, amor. Bendito el día
que me marcó la eterna algarabía,
de tu amor transgresor y cotidiano.




UNA MUJER NORMAL

Ordena la locura en filas de ludibrios.
En una casa oscura con un claro desván,
guarda la enciclopedia de mudos equilibrios

y si el dolor asedia, compone el ademán.

Se corta la melena en señal de anarquía,
reina de su colmena tejiendo la ansiedad,
domina el lapicero que finge la alegría
y disfraza de acero su gran debilidad.

Prefiere faldas cortas y las ideas largas
que pasean absortas por calles de metal
y cuando se resbala, parece accidental.

Entre cenizas guarda las razones amargas,
algún que otro dardo clavado en la moral

y dos o tres secretos. Una mujer normal.

Morgana de Palacios



CAMPO DE GIRASOLES

Cuando te dije adiós murieron los marchitos
campos de girasoles de tu boca fecunda,
no pudiste saber que volaba infinitos
porque no soportaba tu mirada errabunda.

Te canté con nobleza y con profundo asombro
y llovieron palabras desde mi lado oscuro
como palomas negras a posarse en tu hombro.
Fuí poeta por tí: plata y ébano puro.

Cuano te dije adiós se murieron las quejas,
se apagaron del alma las ténues candilejas
y se me abrió, salvaje, un camino inaudito.

Renové los armarios de las palabras viejas,
sin escuchar llamadas, alertas y consejas.

Cuando te dije adiós, ya todo estaba escrito.

Morgana de Palacios



TIEMPOS MUERTOS

En ciertos tiempos muertos la impaciencia florece
luciérnaga nictálope que se esconde del día
y baila incoherencias con luz inconfesable,
mientras te miro absorta descifrando el silencio.

¿Quien te conoce? Nadie. Ni siquiera tu almohada
consigue en el relajo de los músculos tensos,
que el pensamiento entregue las armas defensivas,
aunque gire sonámbulo por mi jardín nocturno.

¡Cuanto temor esconde la araña del recuerdo
que se esconde en tu pecho tan desapercibida
y que teje desiertos lunares en mis ojos!

Las caricias se olvidan al Norte del deseo
y se escriben en cartas perfumadas de ausencia,
dónde prometes, frágil, lo que no puedes darme.

Morgana de Palacios




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