CLARA LIFSICHTZ OTTOLENGHI
Argentina


AHORA ES DOLOR
(A mi hermano Cesar)

Hablaba de la muerte y la sentía
como un temblor de vida demorada,
como una soledad arrebujada
en el fondo de cada compañía.

La imaginaba en todo lo que hacía
retroceder la luz o la mirada,
buscando en la palabra silenciada
el eco de la voz que disolvía.

Hoy que tengo una muerte que me vive
sé que toda la muerte que se escribe
por la ruta del canto se desvía.

Sólo el hondo silencio que no expreso

lleva el caudal de mi dolor y el peso,
porque es dolor cuanto era poesía.

Clara Lifsichtz Ottolenghi



MALO ES CALLAR

Bueno es decir la vida y encontrarla
en la honda raíz de cada cosa.
Bueno es matar la sombra recelosa
con el solo dolor de penetrarla.

Bueno es querer la voz para entregarla
en un retorno de la sed ansiosa
con que la tierra vive su preciosa
y total aventura de saciarla.

Bueno es decir "mi vida" presintiendo
que el posesivo don se está perdiendo
frente al silencio que en el fondo espera.

Malo es callar. Malo es callar, sin duda.
Pero la angustia es casi siempre muda
y en lo que calla, siempre verdadera.

Clara Lifsichtz Ottolenghi



Y SIN EMBARGO TODO SE LE ENTREGA

Y sin embargo todo se le entrega.
Y sin embargo nada está vacío
para su amor ni para su desvío.
Hacia él camina lo que de él despega.

¡Qué no abrazan sus brazos! ¿Qué se niega
por dulce o doloroso a su extravío?
De casi todo es prenda y desafío,
de lo que afirma y de lo que reniega.

La luz lo sigue y él es su morada
y si aquieta la mano desatada
que a todo tiende y hasta todo llega,

descubre con dulce sobresalto

que nunca usó de su poder más alto,
pues entregado, todo se le entrega.

Clara Lifsichtz Ottolenghi



CEGUERA

¿Por qué buscar más lejos? Ya es lejano
lo que más a nosotros se aproxima.
También el valle vive. Y una cima,
con ser más alta puede serlo en vano.

La vida que por vida nos lastima
cabe en el breve hueco de la mano.
Lejano bién de nuestro mal cercano
es el dolor que su aspereza lima.

Cuántas veces el hombre salta muros,
palpa ventanas ciegas, por oscuros
pasajes se aventura, descubierto,

y en la búsqueda inútil rechazado
lo mira el día nunca demorado
morir de espaldas al portal abierto.

Clara Lifsichtz Ottolenghi


(Sonetos seleccionados del libro «La piel del silencio», 1964 )


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