ALFONSO CABELLO JIMENEZ
España (1932)

Alfonso Cabello Jiménez, nació en Montalbán de Córdoba (España), un día de noviembre de 1932. Estudió bachillerato y magisterio en Madrid, en donde más tarde se licenció en Filosofía y Letras.
Ha publicado en verso los siguientes libros: "Flor de otoño" (1988), "Cadencias y soledades" (1990), "Vivencias sonoras" (1991), "Alas de fuego" (1992), "Brumas" (1994), "Gelina" -Antología poética- (1995), "Ecos de caracola" (1996 y 1998), "Promesas del viento" (1997), "Nenúfares" (1998), "Sueños de alhelí" (1999), "Rosas de azafrán" (2000), "Auras marinas" (2001), "Olas de cristal" (2002), "Alba de azahar" (2003), "Poemas a Gelina" (2004), "Versos Cautivos" (2005), "Acordes" (2006), "Alboradas" (2006), "Ecos del mar" (2008), "100 Sonetos" (2010) y "Sonetos del silencio" (2011). Es coautor, además, de un libro de Historia destinado a los alumnos de Formación Profesional, publicado en 1975 por Ediciones Anaya, y varios de sus poemas han sido incluídos en un manual para la Educación Secundaria Obligatoria, que lleva el título de "Lengua Castellana y Literatura".
En 2012 se publica, además, una antología que incluye trabajos suyos, titulada "Cordobeses ilustres en Madrid".
En 1985 obtiene el primer premio de poesía, concedido por el Ayuntamiento de Madrid, y dos segundos premios en Madrid y Guadalajara. En mayo de 1999 es nombrado Académico correspondiente de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.
Su obra poética pasa por las más variadas formas clásicas conocidas, entre ellas el soneto, al cual maneja con depurada técnica y sobrada solvencia. Sus imágenes son siempre espontaneas, naturales, de notable originalidad, inalterable ritmo y perfecta musicalidad.
En esta página se han seleccionado algunos de sus mejores sonetos y otras formas clásicas conocidas, extraídos de su antología "Gelina".
 

VERTIGO

Solos los dos, bajo una vieja encina,
una tarde de un cálido verano,
mirando fijamente al horizonte
en el silencio mágico del prado.

La tarde se marchaba lentamente,
y el paisaje difuso y solitario,
dejaba entre las sombras los enigmas
ocultos tras la umbría del ocaso.

Sentimos que hasta el aire nos miraba,
y la encina tan casta sin embargo,
nos cobijó, y en su penumbra surge,
el vértigo candente del naufragio.

Miré sus ojos. Contemplé la aurora
y el paisaje de nuevo iluminado.
¡Qué radiante mañana! ¡Qué armonía!
El aire se nos hizo más humano
.

Alfonso Cabello Jiménez
(Agosto de 1999)



COMO EL CIPRES

Como el ciprés luchando contra el viento,
me siento solitario en la llanura.
Cómo el ciprés. Mi flébil desventura
ha perdido de golpe su argumento.

Ya no sé ni siquiera lo que siento.
Mi frágil corazón siempre procura,
no rendirse jamás a la locura
de un terrible y absurdo desaliento.

Como el ciprés que está perdiendo el duelo,
está mi corazón en su morada,
luchando abiertamente con desvelo.

Como el ciprés. ¡Qué triste desconsuelo!
Tener la tierra a la raíz pegada,
mientras se mira sollozando al cielo
.

Alfonso Cabello Jiménez
(Solsticio de invierno de 1999)



QUINIENTOS BESOS
A mi musa poética

Tú eres la calma,
yo soy el viento,
tú eres la brisa,
yo soy el fuego.
Tú la certeza,
yo el desconcierto,
tú sinfonía
y yo el silencio.
Tú eres la hora,
yo soy el tiempo,
tú la pradera
y yo el sendero
Tú la esperanza,


yo el desaliento,
tú la armonía,

yo el desencuentro.
Tú eres la rosa,
yo el rododendro,
tú la alameda,
yo el roble viejo.
Tú eres mi aurora,
mi luz, mi aliento
y quiero darte
quinientos besos.

Alfonso Cabello Jiménez
(5 de febrero de 2003)



TODO ES IGUAL

Todo es igual y todo es divergente,
inmutable y cambiante cada día.
El mar, la luz, el viento y la alegría,
siempre inestable y siempre permanente.

La noche extraña, gélida y caliente.
El mismo barco anclado en la bahía.
El mismo corazón. La fantasía
siempre es igual y siempre diferente.

Y en esta permanente diferencia,
se deshoja la rosa con el viento,
rompiendo brutalmente su inocencia.

La misma rosa ecuánime y austera,
siempre distinta y con su mismo aliento,
florece nuevamente en primavera.

Alfonso Cabello Jiménez
(Enero de 2000)



SER Y NO SER

Yo ni sé si es verdad la primavera,
ni tampoco el aroma de las flores.
Si cantan de verdad los ruiseñores
o todo es vanidad, humo y quimera.

Si la existencia es falsa o verdadera
o todo un artificio de colores,
que esconde los amargos sinsabores
en esta singladura pasajera.

Yo no sé si es verdad que estoy muriendo
o es todo una terrible fantasía
en esta sinrazón que estoy viviendo.

Y no sé si es verdad que esta jugada
es vivir o una triste sinfonía
en una desventura hacia la nada.

Alfonso Cabello Jiménez
(Abril de 1995)


(Selección tomada de la antologia «Gelina», 1995)


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